El 14 de marzo se cumplirá un año desde que se decretó en España el estado de alarma para hacer frente a la pandemia del COVID-19, una noticia que auguraba muchos cambios en muy poco tiempo. El confinamiento obligado modificó por completo nuestras rutinas, desde interactuar con familia o amigos, comprar a, por supuesto, trabajar. Mientras las personas con un empleo cara al público dejaron de acudir a sus puestos de trabajo, millones de personas cambiaron su oficina por su casa, iniciando ahí su experiencia con el teletrabajo, algo que sin duda era un desafío en materia de PRL.

El trabajo a distancia era, para la gran mayoría de personas, algo totalmente desconocido. No son pocos quien, hasta la fecha, lo calificaban como “el privilegio de las profesiones liberales”. No obstante, poco tardaron en darse cuenta que, cuando se trabaja en casa, compatibilizar vida laboral y familiar es más difícil de lo que parece.

Carecer de un despacho en casa, tener a los niños jugando a pocos metros de la zona de trabajo o escuchar la televisión de fondo (o la música de los vecinos) fueron solo algunos de los primeros problemas que nos hicieron darnos cuenta de que el teletrabajo precisa de ciertas pautas.

A medida que pasaban los meses –incluso cuando, a partir del 2 de mayo, pudimos volver tímidamente a pisar las calles- muchas personas veían como la opción del teletrabajo aun estaba vigente en sus empresas. A algunos trabajadores les encantaba la idea; a otros, no tanto. Y es que el trabajo a distancia trae consigo una serie de riesgos que solo conoce quien los padece.

Problemas comunes al trabajar a distancia desde casa

  • Trabajo demasiadas horas: el hecho de no entrar y salir físicamente de una oficina provoca que muchas personas no sean capaces de establecer un horario y, por consecuente, hacen más horas de las establecidas.
  • ¡Imposible desconectar!: Relacionado con el punto anterior y alimentado por otros factores, como el uso del teléfono móvil personal para las obligaciones laborales.
  • Dificultad de concentración: Especialmente cuando no se tiene una habitación preparada para trabajar, en casa hay muchos inputs que nos distraen, desde el sonido de la TV de fondo, niños correteando o un gato paseando por encima de nuestro ordenador.
  • Estrés: Al habitual estrés –que recordamos es una de las enfermedades laborales más comunes-, sin duda provisto por los puntos anteriores, se le sumó inicialmente un factor agravante: no poder salir a la calle. La sensación de vivir días completamente iguales desgastaba la mente.

La inmediatez de la entrada en vigor del Estado de Alarma y el confinamiento no dio posibilidad a las empresas de preparar protocolos de prevención de riesgos laborales (PRL) para ayudar a los empleados a afrontar la situación. Los datos no tardaron en visibilizar el problema: un 45% de españoles en activo sufrió en 2020 estrés laboral, y un 74% de empleados se consideró incapaz de desconectar.

En este contexto, en materia de PRL se puede hablar de dos grandes problemas del teletrabajo: la ergonomía y los riesgos psicosociales cuando se trabaja desde casa. Aunque hay que afrontar problemas de integración en la empresa (la no asistencia al lugar de trabajo puede desproveer al empleado del sentimiento corporativo), una gran parte de los problemas a los que la prevención de riesgos tiene que hacer frente a día de hoy están directamente relacionados con el bienestar de los teletrabajadores.

Decálogo de nuevas costumbres para el teletrabajador

  1. Hazte con un equipo adecuado para trabajar. Recuerda que si te falta equipamiento (silla, monitor, etc.), el Real decreto ley 28/2020 de teletrabajo en España en 2020 aclaró que el trabajador no incurrirá en gastos de esa índole, así que habla con tu empresa sobre el tema.
  2. Mantén tu lugar de trabajo ordenado. Evita malas costumbres como desayunar en la misma mesa que trabajas.
  3. La parte inferior de tu mesa de trabajo debe estar vacía, ya que tienes que poder mover las piernas sin dificultad.
  4. A pesar de que puedas mover las piernas, es bueno levantarse al menos una vez cada 90 minutos. Aprovecha una llamada telefónica o la pausa para el café para ello.
  5. Evita trabajar sobre superficies brillantes. Está demostrado que menguan nuestra capacidad de atención.
  6. Tu monitor de trabajo debe estar a la distancia suficiente (al menos medio metro) para descansar la vista.
  7. Trabaja desde un espacio con luz suficiente durante toda tu jornada laboral.
  8. Necesitas aislarte acústicamente. Si tu espacio no te lo permite, ponte cascos y escucha música.
  9. No trabajes en pijama. Empieza el día con una buena ducha y vístete.
  10. Oblígate a hacer un horario. Aunque tengas flexibilidad horaria, es importante para poder desconectar. Puedes incluso apagar el teléfono cuando acabe tu jornada.

Estos consejos son parte de lo que cualquier responsable de salud y seguridad laboral debería hace llegar a los teletrabajadores de su empresa. No obstante, no es ningún secreto que este cambio laboral cogió a la mayoría de empresas desprevenidas (de todos los tamaños y sectores) e incluso muchas están esperando a ver cómo evoluciona la situación a medio plazo y qué grado de aplicación tendrá el teletrabajo en un futuro.

En este contexto, la ayuda de un software de prevención de riesgos laborales toma más importancia que nunca, ya que controlar una plantilla de empleados donde cada una está en una ubicación dificulta la tarea de la PRL. Soluciones informáticas como Alejandría, que permite la gestión integral de la seguridad y salud laboral de cualquier tipo de empresa, tienen como objetivo ayudar en esta nueva etapa, tan importante para el futuro de la PRL.